Japón desde los ojos de Peter

Peter Dunn es, definitivamente, un Ser muy especial.

Fue de los primeros Ministros Voluntarios (VMs) que llegaron a Santo Domingo en escala hacia Haití, luego de la primera ola de VMs rusos. Vino desde el otro lado del mundo: ¡¡¡desde Adelaide, Australia!!! Cubrió sus propios gastos de viaje y parte de su estadía, con el único propósito de ayudar; el mismo que nos unió a todos y cada uno de los que de una u otra forma participamos en ese proyecto. Peter permaneció en Haití por varios meses. En los pocos días que estuvo aquí nos hicimos amigos y nos hemos mantenido en contacto durante el año y medio que ha transcurrido desde entonces.

Hace poco supe que había decidido ir a Japón –radiación o no radiación– como muchos otros, ya que comencé a recibir la acostumbrada avalancha de fotos “Sent from my iPad” (creo que contribuí en algo a que decidiera abrazar la “Religión Mac”), así que le pedí que escribiera una exclusiva para Clear Santo Domingo! y, gracias a su habitual amabilidad, la tuve en mi buzón a los 4 días.

Aquí está para todos ustedes.


El Espíritu triunfante: 7 semanas en Japón como Ministro Voluntario

• Por Peter Dunn

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Llegué a Tokio en abril y fui directo a la Org. Allí localicé la sede de los Ministros Voluntarios que estaba muy bien organizada. Me dieron un día de descanso y luego salí en una de las camionetas que van tres veces por semana a los tres sitios en los que operan los VMs. Mi destino era Kesennuma, un pueblo pesquero relativamente pequeño al Norte de Japón.

Al llegar allí me encontré viviendo con un pequeño grupo de VMs japoneses muy dedicados, que me hicieron sentir muy bienvenido. Durante las dos primeras semanas vivimos con la familia de uno de ellos. Íbamos diariamente a los refugios públicos y dábamos Ayudas.

Estos refugios están situados en centros comunitarios, escuelas, centros deportivos, etc. y son ocupados por cualquier cantidad de personas. Da lo mismo que sean 50 o 700 quienes se quedaron sin hogar por el tsunami. Estas personas perdieron todo lo que tenían y ahora viven en refugios con un espacio personal mínimo y muy pocas posesiones. Sin embargo, nos saludaban muy educadamente, siempre estaban agradecidas por las Ayudas y a menudo nos forzaban a aceptar bocadillos y dulces como muestra de su aprecio. El nivel de tono general en los refugios subía notablemente cuando terminábamos de dar las Ayudas y la gente estaba en mejor comunicación con los demás. Esto sucedía en cada refugio, cada vez que íbamos. Lo que realmente me llamó la atención fue la dignidad y la cortesía que estas personas conservaban, a pesar de sus circunstancias. Es un testimonio de la cultura japonesa y de su fuerte sentido de la ética.

Durante este tiempo también se estableció la entrega en la Isla Oshima, que está justo frente a la costa de Kesennuma. Allí le di una Ayuda a una señora que tenía 98 años y al finalizar, me miró y me dijo: Anata wa kami des. (¡Tú eres Dios!) También nos ocupamos de distribuir los necesarios suministros de alimentos y vitaminas para esta comunidad y cada vez que regresábamos, recibíamos una cálida bienvenida.

Luego de dos semanas teníamos que tener nuestro propio local. Esto al comienzo parecía imposible, dado que había tantas personas sin hogar, pero los emprendedores VMs rápidamente localizaron una casa en las afueras de la ciudad, que era perfecta para nosotros. Era lo suficientemente grande para dar cabida a más de veinte personas, y además se ubicaba en una zona de gran belleza natural: altos pinos, bosques de bambú y arroyos cristalinos.

Continuado y ampliamos nuestras actividades, siempre yendo a dar Ayudas en los refugios, pero también organizacndo la entrega de suministros, ayudando a mover mest, limpiando casas, transportando personas a una nueva vivienda, limpiando playas, arando campos de arroz… la lista sigue y sigue.

Descubrimos que en uno de los refugios la gente no podía bañarse o ducharse y tenía que caminar cinco kilómetros para llegar al baño de la casa comunitaria. Muchos de ellos no tenían transporte, de modo que acordamos conducir hacia allá todas las noches. Siendo uno de los pocos VMs pocos que tenía licencia, de pronto me encontré conduciendo y respondiendo al nombre de Ofuro San (Sr. Baño), que más tarde se convirtió en Ofuro Sama (¡Dios del Baño!)

Cuando finalmente tuve que partir, muchas personas vinieron y me pidieron que me quedara o regresara, confieso que unas cuantas lágrimas fueron derramadas.

Mirando hacia atrás, esas semanas fueron, absolutamente, un incidente de placer. Cierto es que tuvimos algunas dificultades, pero fueron pequeñas y no son nada al tener en cuenta todas las personas que recibieron ayuda; los niños felices; las sonrisas al terminar una Ayuda; el mejoramiento de las condiciones que se creó y, lo más importante; la Theta que fluye y los niveles de tono que se elevan donde quiera que vaya un grupo de Ministros Voluntarios de Scientology.

Interesante, el objeto más Theta de todos se mantuvo en pie. Se trata de un Torī, un arco tradicional japonés que suele encontrarse a la entrada de los santuarios Shinto, marcando la frontera entre el espacio profano y el sagrado.

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4 pensamientos en “Japón desde los ojos de Peter

  1. Wao!! que historia!! gracias por compartirla con nosotros, verdad que eres un ser extraordinario, Peter.
    Ronald tuvo razón cuando dijo que los Scientologist son los seres más valiosos en este planeta.

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